María José no quería un vestido nuevo y sin historia… María José quería volar con el vestido de su madre.
Lo trajo con una idea clara: transformarlo sin borrarlo, reinterpretarlo sin perder su alma.
El top nació del vestido original. El cinturón se convirtió en trenza para el cuello. Y desde ahí, empezamos a construir juntas. Blanco sobre blanco. Porcelana sobre gasa.
Elegimos cada tejido desde ese lugar donde habita el recuerdo, pero también las ganas de hacer algo muy suyo.
Ella tiene una energía arrolladora. Su madre, una ternura contagiosa. Confiaron. Se entregaron al proceso. Y de ese hilo invisible entre generaciones, salió algo que nos emocionó a todas.
Gracias por dejarme crear con tanta libertad, y por dejarme formar parte de vuestra preciosa historia.