En el atelier de Gema Siveroni, la sastrería artesanal forma parte de una manera de entender la moda masculina: prendas pensadas para cada persona, trabajadas con tiempo y atención a cada detalle.
Ciao Bambino nace dentro de este universo creativo, donde el diseño, los tejidos y la confección se encuentran para dar forma a trajes a medida que tienen algo de quien los lleva. El corte, el tejido, las proporciones o los pequeños acabados no se eligen por separado. Todo tiene que encontrar su lugar.
Para nosotros, la sastrería artesanal no consiste únicamente en hacer un traje a medida. Es trabajar cada prenda con oficio, criterio y una mirada personal.
Hay prendas que se eligen y prendas que se construyen. La sastrería pertenece a esta segunda forma de hacer.
Detrás de un traje hay mucho más de lo que se ve cuando está terminado: un patrón, una elección de tejido, unas proporciones, una estructura, unas pruebas y muchas decisiones pequeñas que terminan definiendo cómo se mueve y cómo se siente la prenda.
En Ciao Bambino trabajamos cada traje de forma individual. No buscamos imponer una silueta ni repetir una fórmula, sino encontrar el equilibrio que funciona para cada hombre y para la ocasión para la que ha elegido el traje.
Porque el traje también tiene que ver con la forma de vestir, con lo que uno quiere transmitir y, sobre todo, con sentirse cómodo dentro de él.

Las medidas son solo el punto de partida. Después vienen todas esas decisiones que hacen que un traje pueda sentirse realmente propio.
El corte de la chaqueta, el ancho de la solapa, la altura de los bolsillos, el largo de la manga o la caída del pantalón cambian la manera en que una prenda se relaciona con el cuerpo. También lo hacen el tejido, el color, los botones, el forro o cualquiera de esos detalles que, aunque parezcan pequeños, terminan dando carácter al conjunto.
Nos gusta que todas esas elecciones tengan un sentido. Que el resultado sea elegante sin resultar impostado, que funcione para la ocasión para la que ha sido creado y que, al mismo tiempo, siga hablando de la persona que lo lleva… y de su personalidad.
Un traje a medida no debería disfrazarte de algo que no eres. Debería hacer que te reconozcas en él
Hay trajes que nacen para una boda y desaparecen en el fondo del armario después de ese día. Y hay otros que encuentran su sitio mucho antes de que llegue la ocasión para la que fueron pensados.
Un buen tejido, un corte equilibrado y una construcción cuidada hacen que una prenda pueda acompañar mucho más allá de un momento concreto. Con otra camisa, otro calzado o incluso llevando sus piezas por separado, un traje puede cambiar y seguir formando parte del armario durante años.
Por eso nos interesa pensar también en lo que sucede después. En que el traje no sea únicamente el traje de tu boda, sino una prenda a la que puedas volver.
La sastrería artesanal tiene algo de esto: frente a lo inmediato y lo desechable, apuesta por prendas que se hacen para permanecer.

Hay distintas maneras de llegar a un traje, y no todas parten del mismo lugar.
Un traje confeccionado parte de un patrón y unas proporciones que ya están definidos. Se elige una talla, un modelo y, cuando es necesario, se realizan algunos ajustes para adaptarlo.
En un traje a medida, el punto de partida cambia. Se trabaja sobre las medidas de quien lo va a llevar y se abre un espacio mucho mayor para decidir cómo será la prenda: el tejido, el corte, la estructura, las solapas, los botones, el forro o los acabados.
La sastrería artesanal pone el foco también en cómo se construye todo aquello. En el conocimiento del patrón, en la confección, en las pruebas y en los ajustes que hacen que una prenda encuentre su equilibrio.
Son maneras diferentes de hacer un traje. Y también de entenderlo.
En Ciao Bambino, ese proceso empieza mucho antes de que exista una prenda terminada. Se dibuja, se elige, se prueba, se corrige y se vuelve a mirar. Hasta que todo encaja.

Quizá por eso la sastrería artesanal tenga tanto que ver con el tiempo.
Con el tiempo que requiere elegir bien. Con el que hace falta para construir una prenda y volver sobre ella cuando es necesario. Con el conocimiento que se acumula después de años trabajando con tejidos, patrones y cuerpos diferentes.
En el atelier de Gema Siveroni entendemos Ciao Bambino desde ese lugar: el del diseño, pero también el del oficio. El de hacer menos prendas, pero dedicar a cada una la atención que merece.
Un traje puede estar bien hecho y, aun así, decir poco. Lo interesante empieza cuando además consigue tener algo de ti.
Ese es, para nosotros, el sentido de la sastrería artesanal en Madrid.
Crédito fotos: Minna Fotografía y AM Love Stories