Y una vez más, su confianza fue el punto de partida.
Esta vez nos fuimos a los setenta. A esa estética que respira libertad, música y actitud. De ahí nació un traje blanco, lleno de personalidad, porque un traje blanco no es para todo el mundo. Hay que tener luz propia para llevarlo y Juancho la tiene de sobra.
Cada detalle, cada forma, fueron concebidos como una extensión de su identidad y expresar su estilo con naturalidad.
Su energía, su manera de mirar el mundo fueran la inspiración para este traje blanco y ese forro que tiene una personalidad arrolladora.