Vestir a una pareja siempre es especial, pero hacerlo para su boda tiene una emoción distinta, la de encontrar un punto de encuentro entre dos almas, dos estilos y dos maneras de estar en el mundo.
Félix y Juan son distintos y eso los hace perfectos juntos.
Para Félix creamos un traje con un punto más clásico y atemporal. Para Juan, algo un pelín más atrevido, con carácter, con ese toque de energía que lo define.
Diseñar para ambos fue un precioso juego de equilibrios. Encontrar la armonía entre dos colores muy distintos que combinando a la perfección. Sus trajes son reflejo de ellos mismos, diferentes, pero conectados. Y verlos juntos, uno al lado del otro, fue la confirmación de que la belleza está en esa unión de contrastes.
Fue un regalo acompañarles en su proceso y vivir la complicidad y los nervios que se viven, junto a los dos.