Una forma más libre de entender la sastrería para el día de su boda. Gonzalo quería sentirse él mismo, sin renunciar a la elegancia ni caer en las fórmulas habituales del traje de novio.
Partimos de un traje de sastrería en blanco roto y construimos el resto a través de pequeños gestos: una camisa de tejido vaporoso con frunces en hombros y puños, un pañuelo de gasa a modo de corbata y unas Dr. Martens que llevan el conjunto a su terreno.
Una propuesta que juega con los códigos clásicos de la sastrería para hacerlos propios.